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Dura jornada final en el Campeonato de Europa de iQFoil que se ha disputado en Torbole, Italia, en el que la española Pilar Lamadrid finaliza séptima confirmándose como una de las principales bazas de la vela nacional de cara a los próximos Juegos Olímpicos de París 2024.

De nuevo el aplazamiento era el encargado de calentar motores y nervios en aguas del lago de Garda, a la espera de poder comenzar las Medal Series que proclamarían a los campeones de Europa 2022 de la nueva clase olímpica. La flota femenina estrenaba el campo de regatas con los cuartos de final, de la cuarta a la décima clasificada, que deberían alcanzar una de las dos primeras posiciones para sellar su pase a semifinales.

El tiempo pasó lento y, aunque la bandera de aplazamiento no tardó en ser arriada, fue el suficiente para desbocar a las participantes. La bandera negra, indicando que el fuera de línea aparejaba la descalificación directa, ondeaba en el barco del Comité como severa advertencia. No evitó el desastre. Cuatro de las siete participantes cruzaban esa línea imaginaria antes de lo debido: ISR 3, ESP 12, MEX 28 y ISR 2. La batalla quedaba reducida a tres y las opciones de Pilar Lamadrid acababan en aquella pizarra negra en la que el Comité anunciaba las descalificaciones.

A su llegada a tierra, la regatista andaluza comentaba: “Ha sido uno de los campeonatos más duros hasta el momento. No he llegado con el punto de rendimiento óptimo. Tuve el pico de rendimiento la semana pasada y tras superarlo he notado las consecuencias. Ha aparecido el dolor de espalda que es mi punto débil cuando entro en estado de fatiga y he tenido que luchar contra eso. No he podido pelear con la velocidad y las remadas que estos días han sido lo principal para las salidas y poder hacer una buena manga. Con todo y con eso estoy muy contenta de haberme metido en la final, con lo que el objetivo ha estado más que conseguido.

El fuera de línea te deja mal sabor de boca porque no te permite jugar todas tus cartas, y más en un día en el que me sentía rápida y que había recuperado respecto a días anteriores. Sirve para aprender también de las decisiones de los jueces. Lo veía venir, frené antes del momento de la salida, pero estaba fuera.

Supercontenta de que con un cuarenta por ciento de mi rendimiento he conseguido meterme en una final y estar ahí que es lo que importa. A seguir entrenado, aprendiendo, y cuando llegue el momento de rendir otra vez veremos si hemos hecho los deberes”.

Tras los cuartos y semifinales, la Gran Final fue disputada por la británica Emma Wilson, líder tras las series finales, por lo que obtenía el pase directo, y la francesa Hélène Noesmoen y la polaca Maja Cziamowska que se habían ganado su participación en semifinales. Noesmoen logró la victoria revalidando el título continental. El campeonato Sub21 femenino fue para la israelita Daniela Peleg. El también francés Nicolas Goyard no defraudó y vuelve a colgarse la medalla de campeón de Europa en la categoría masculina, donde el ganador Sub21 ha sido el danés Johan Søe.

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