Carolina Marín, reina de Europa


( 28/04/2014 10:18)

Carolina Marín se ha proclamado campeona de Europa de Bádminton en la ciudad rusa de Kazán. En una final apasionante en la que hubo tensión, nervios y mucha garra, Carolina Marín terminó derrotando a la danesa Anna Thea Madsen por 21-13 9-21 21-8 para hacer historia para el bádminton y el deporte español.

Como cada partido hasta esta final, Marín junto al equipo técnico compuesto por Fernando Rivas y Anders Thomsen habían analizado el juego de Madsen. Los partidos disputados por al danesa ante las también españolas Beatriz Corrales y Clara Azurmendi hace escasas fechas permitían saber a nuestra jugadora cómo afrontar el encuentro de la mejor manera.

Dicho y hecho. Enésimo gran arranque de la española en este Europeo desplegando desde el inicio un juego potente y de desgaste ante el que Madsen no encontraba respuesta. Marín dominaba en corto y en largo y a la mínima aprovechaba las devoluciones imprecisas de Madsen para demostrar toda la potencia de su brazo izquierdo con su definitivo smash cruzado. En esas condiciones llegaba el primer set con un 21-9 que parecía poner la directa hacia el título.

Nada más lejos de la realidad, pues el segundo set trajo gran cantidad de errores no forzados de la española que permitieron a Madsen dominar el partido por primera vez y abrir ventajas hasta un preocupante 13-7. A pesar de lo intentos de Marín por reducir las diferencias, la española no encontraba el juego dominante de la primera manga a lo que se sumaba nuevos errores no forzados. En esa dinámica Madsen encontró su oportunidad para igualar el encuentro a un set con el 13-21.

En el todo o nada del tercer set, la dinámica del segundo se mantenía y Marín no conseguía desplegar su plan de juego. Con 3-5 abajo llegó el momento crucial del partido, el árbitro sacaba tarjeta amarilla a la jugadora española y esta, enrabietada por la situación, encontró el punto de activación óptimo para marcharse hacia el triunfo. De ese 3-5 en contra se pasó a un 20-6 a favor merced a un espectacular parcial de 17-1. Durante ese periodo de tiempo apareció la verdadera Carolina Marín con potentes remates, alternancia en el golpeo y agresividad para encontrar la oportunidad de cerrar los puntos. El 21-8 definitivo en un punto que resumía el encuentro daba por terminado el partido e iniciaba la alegría desbordada. Carolina Marín se convertía no solo en la primera medallista absoluta de la historia de España, sino que esa primera medalla era la más deseada; oro europeo para la mejor jugadora del continente.